El autismo es un trastorno del cerebro que afecta el desarrollo de las habilidades sociales y de comunicación normales. Las personas que tienen autismo tienen problemas para comunicarse e interactuar con otras personas, a partir de una edad temprana.
Los signos del autismo pueden variar de una persona a otra. También pueden ser peores en algunas personas que en otras. Algunos de los signos más comunes se indican en la sección Síntomas. Se puede decir que las personas tienen "autismo de baja funcionalidad" o "autismo de alta funcionalidad", según la gravedad de sus síntomas y los resultados de una prueba de coeficiente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés) (prueba de inteligencia). El autismo de alta funcionalidad es un autismo con síntomas menos graves, mientras que el autismo de baja funcionalidad es un autismo con síntomas más graves.
Muchos niños con autismo también tienen un retraso mental, pero otros no. Puede resultar difícil evaluar a los niños con autismo dado que no responden a las preguntas de la misma manera que lo hacen otros niños. Un experto en autismo puede administrar a su hijo pruebas especiales que le proporcionarán más información sobre su afección.
Algunos niños con autismo tienen habilidades especiales, como la capacidad de resolver mentalmente problemas matemáticos complejos. Sin embargo, estas capacidades son poco frecuentes.
Más niños reciben un diagnóstico de autismo. Sin embargo, no queda claro si esto realmente significa que hay más niños que tienen autismo. Puede significar que los padres, los maestros y los médicos reconocen mejor los signos del autismo.
Los hermanos y las hermanas de los niños con autismo tienen una probabilidad de alrededor del 5% de desarrollar autismo. También parece que hay un riesgo más alto (entre un 10% y un 40%) de tener otra discapacidad, como una discapacidad de aprendizaje, en los hermanos de los niños que tienen autismo.
Si planea tener más hijos, hable con su médico sobre si lo ayudaría hablar con un consejero genético.
El síndrome de Asperger (AS, por sus siglas en inglés) es una afección muy similar al autismo de alta funcionalidad. Por lo general, las personas que tienen AS tienen un IQ normal, y algunas pueden exhibir una habilidad o un interés excepcionales en un área en particular. Si bien se considera que el desarrollo del lenguaje verbal es normal, las personas que tienen AS pueden tener problemas para usar correctamente este lenguaje en situaciones sociales. También es posible que tengan dificultades para comunicarse en maneras no verbales, como hacer contacto visual, entender expresiones faciales y usar gestos corporales. Las habilidades sociales generales, como desarrollar relaciones y adaptarse a situaciones nuevas, también pueden verse afectadas. Aun así, las personas que tienen AS a menudo pueden aprender a manejar sus dificultades a través de terapias de la conducta y de la comunicación.
Los médicos no están seguros de cuál sea la causa del autismo. Algunos estudios han demostrado que la causa es genética (se transmite de padres a hijos). También es posible que determinados problemas médicos o factores del entorno de su hijo desempeñen un papel. En muchos casos, nunca se conoce la causa del autismo de un niño. Los niños tienen más probabilidades que las niñas de tener autismo. Dado que los médicos continúan estudiando el autismo, es posible que obtengan más información sobre su causa.
No. Una buena investigación ha demostrado que no existe ningún vínculo entre el autismo y las vacunas ("inyecciones") infantiles, como la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés).
Las vacunas son una parte importante de la salud de su hijo. Si tiene inquietudes sobre la seguridad de las vacunas, hable con su médico.
A veces, la cantidad de una vacuna determinada no alcanza para la cantidad de personas que la necesitan. Más información...
Desconocemos por qué sucede esto, pero aproximadamente el 20% de los niños que tienen autismo parecen desarrollarse con normalidad durante el primer año o los dos primeros años de vida. Luego, estos bebés experimentan lo que los médicos llaman regresión. Esto significa que pierden las capacidades que tenían antes, como la capacidad de hablar.
No existe ninguna prueba de laboratorio que pueda detectar el autismo. A menudo, el autismo se diagnostica cuando un bebé o un niño pequeño no se comportan como se espera para su edad. Si su médico cree que su hijo tiene autismo, es probable que sugiera que vea un psiquiatra de niños o a otro especialista. Es probable que el especialista observe a su hijo para ver si muestra signos de autismo.
Los niños no "superan" el autismo cuando crecen, y esta afección no se puede curar. No existe ningún medicamento que trate el autismo de por sí, pero los medicamentos pueden ayudar a tratar algunos síntomas del autismo, como la conducta agresiva o el insomnio.
Las investigaciones han demostrado que una terapia de la conducta y del lenguaje muy intensa puede ayudar a algunos niños. Con terapia, algunos niños pueden mejorar a medida que maduran. Las habilidades del lenguaje y el nivel intelectual general de cada niño en particular pueden ayudar a predecir qué sucederá con su caso de autismo. Hable con su médico sobre qué tipo de tratamiento es mejor para su hijo.
Escrito por personal editorial de familydoctor.org.
Revisado/actualizado: 07/10
Creado: 04/01