Cáncer | Tratamiento

Compartir:

¿Por qué es importante detectar el cáncer en forma temprana?

Algunos tipos de cáncer comunes se tratan y se curan más fácilmente si se detectan en forma temprana. Si se detecta el tumor cuando aún es pequeño y todavía no se ha propagado, curar el cáncer puede ser fácil. Sin embargo, cuanto más tiempo pase desapercibido, más probabilidades hay de que se propague el cáncer. Por lo general, hace que el tratamiento sea más difícil.

¿Cuáles son los diferentes tipos de tratamiento para el cáncer?

Los tres tipos de tratamiento para el cáncer más comunes son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. El tratamiento está dirigido a eliminar las células cancerosas o destruirlas a través de medicamentos u otro medio.

Cirugía

La cirugía es una manera de eliminar el cáncer en forma física. La cirugía puede ser muy exitosa en el tratamiento de algunos tipos de cáncer, pero no siempre es una opción. Si el cáncer se desarrolla en forma de un tumor maligno (un tumor que se propaga) pero el tumor aún se encuentra en un lugar (localizado), podría ser posible extirpar de manera segura el tumor y cualquier tejido afectado que lo rodee. La cirugía podría no ser posible si el cáncer se ha propagado a otras áreas del cuerpo o si el tumor no puede extirparse sin dañar los órganos vitales, como el hígado o el cerebro.

Se usan diferentes tipos de cirugía para eliminar el cáncer. Algunos de estos incluyen:

  • Cirugía con láser. Se usan rayos de luz y, a veces, calor provenientes de un láser para apuntar a las células cancerosas y destruirlas.
  • Cirugía laparoscópica. Se realizan incisiones muy pequeñas en el cuerpo y el médico usa una cámara diminuta para observar el interior del cuerpo. La cámara envía señales a una pantalla de video para que su médico pueda ver el tumor y sus órganos. El médico usa un instrumental quirúrgico para extirpar el tumor.
  • Cirugía de Mohs. Las capas de las células cancerosas se eliminan de a una por vez. Se examina cada capa antes de que el médico elimine la siguiente capa. De esta manera, solo se eliminan las capas enfermas y el tejido saludable permanece intacto.
  • Criocirugía. Se congelan y se destruyen las células cancerosas usando un material muy frío, como nitrógeno líquido.

Radioterapia

En la radioterapia se usa la radiación —en forma de un tipo especial de radiografía, rayos gamma o electrones— para dañar las células cancerosas, a fin de que no puedan multiplicarse. Por lo general, este tipo de terapia no produce dolor. Según el área que se trate, pueden producirse efectos secundarios del daño de la radiación a los tejidos normales. Su médico podría decirle qué puede esperar. La radioterapia, a veces, es el único tratamiento que se necesita, o podría usarse junto con otras terapias. Podrían combinarse la cirugía y la radioterapia para los tumores que crecen en un lugar.

Quimioterapia

En la quimioterapia se usan medicamentos para atacar las células cancerosas. La palabra "quimioterapia" a veces provoca mucho miedo debido a que los efectos secundarios pueden ser graves. Sin embargo, no todas las personas experimentan efectos secundarios graves. Los efectos secundarios de la quimioterapia a menudo pueden tratarse con otros medicamentos.

La quimioterapia, por lo general, se usa cuando el cáncer se ha propagado a otras áreas del cuerpo. La quimioterapia también puede usarse combinada con cirugía y radiación. A veces el tumor se extirpa en forma quirúrgica, y después, se usa quimioterapia para asegurarse de que se destruyan todas las células cancerosas restantes.

Otros tratamientos

Otro tipo de tratamiento es la terapia biológica (que también se llama inmunoterapia). Este tratamiento se usa para hacer que el sistema inmunitario del cuerpo produzca más glóbulos blancos, que se llaman linfocitos. Hay dos tipos de linfocitos que atacan y destruyen las células cancerosas: las células T y las células B. La inmunoterapia busca estimular la capacidad de las células T y los linfocitos B para destruir el cáncer. Este tipo de terapia también puede usarse combinada con cirugía, terapia de radiación o quimioterapia.

La terapia hormonal a veces se usa para tratar el cáncer de seno o de próstata, a menudo sumada a la quimioterapia o la radioterapia. La terapia hormonal consiste en usar fármacos que contienen otras hormonas para bloquear los efectos del estrógeno y la testosterona, que también son hormonas. Estos fármacos son necesarios porque la hormona estrógeno puede hacer que los tumores del cáncer de seno crezcan en forma más rápida. Del mismo modo, la hormona testosterona puede hacer que los tumores cancerosos que se encuentran en la próstata crezcan en forma más rápida. En otros casos, puede usarse la cirugía para extirpar los ovarios o los testículos. Al extirpar estos órganos, se reduce la cantidad de estrógeno o testosterona en el cuerpo.

Es posible que haya otros tratamientos especializados disponibles. Su médico podría hablar con usted sobre si estos tratamientos son una opción para usted.

¿Cómo decido qué opción de tratamiento recibir?

Su médico, o un equipo de médicos, lo ayudarán a entender sus opciones y le recomendarán opciones de tratamiento. Es posible que no tenga opciones de tratamiento. Hay muchos factores involucrados, incluida la etapa en la que se encuentra el cáncer, los órganos afectados y el tipo de cáncer que tiene. Algunos tipos de cáncer, como el cáncer de piel, son más fáciles de tratar que otros. La edad y la salud, y los posibles efectos secundarios del tratamiento, también pueden influir en el nivel de control que usted tenga sobre su plan de tratamiento.

Es recomendable que usted y su médico consideren las ventajas y las desventajas de cada terapia. Además, es recomendable que usted y su médico analicen las terapias alternativas para el caso de que su cáncer no responda al tratamiento.

¿Qué son los ensayos clínicos?

Los ensayos clínicos se usan para investigar nuevas formas de tratar a las personas que tienen cáncer. Después de que un nuevo medicamento se somete a muchas pruebas en el laboratorio y en animales, se prueba en personas que tienen cáncer y que se ofrecen como voluntarios para participar en un ensayo clínico. El ensayo ayuda a los médicos a decidir si un medicamento es seguro y eficaz. También ayuda a determinar las dosis correctas que deben recibir los pacientes.

Los ensayos en cáncer se realizan de manera diferente que algunos otros ensayos clínicos. En otros tipos de ensayos, los pacientes que toman los medicamentos nuevos se comparan con los pacientes que no reciben ningún medicamento (reciben un placebo o una "píldora de azúcar"). No sería ético que los médicos dieran a las personas que tienen cáncer una píldora de azúcar que no contuviera ningún medicamento. Por lo tanto, los ensayos en cáncer comparan a los pacientes que reciben un medicamento actual con los pacientes que reciben el nuevo medicamento. Los médicos tienen la esperanza de que el ensayo revele que el nuevo medicamento funciona mejor que el actual.

Participar en un ensayo clínico tiene algunas ventajas. Los pacientes que participan pueden recibir los últimos y mejores medicamentos disponibles. Además, se monitorea a los pacientes muy de cerca durante todo el ensayo, por lo que su estado de salud general, a menudo, se beneficia. Además, es posible que los pacientes que participan en un ensayo clínico no tengan que pagar los medicamentos que reciben. Por lo general, la compañía u organización que patrocina el ensayo proporcionará los medicamentos sin cargo y pagarán las pruebas adicionales y las visitas médicas.

Los ensayos clínicos también conllevan algunos riesgos. Los medicamentos que puede recibir en un ensayo clínico, por lo general, no han sido aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos. Es posible que los medicamentos tengan efectos secundarios no deseados o que no funcionen tan bien como esperan los médicos. Quizás tenga que dedicar más tiempo al tratamiento si participa en un ensayo clínico y es posible que tenga que hacerse pruebas con más frecuencia.

Si cree que es recomendable participar en un ensayo clínico, hable con su médico. Este le podrá explicar los posibles beneficios y riesgos, y puede ayudarlo a buscar un ensayo. También podría convenirle examinar el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer (vea "Otras organizaciones"), a fin de obtener más información y una lista para buscar ensayos clínicos.

A veces no entiendo lo que me está diciendo el médico. ¿Qué debo hacer?

Informe a su médico que no entiende. Usted necesita conocer lo que está sucediendo en cada etapa de su tratamiento, incluidas todas las opciones disponibles. Lleve a un amigo cercano o un familiar a sus citas para que también escuche y observe en su nombre. Su acompañante puede ayudar a defenderlo como paciente.

Puede resultar útil tomar notas durante sus citas. Anote cualquier pregunta que quiera que su médico responda. También puede grabar todas sus conversaciones y, después, hacer notas a partir de las grabaciones. Es importante que entienda lo que le dice el médico y que este sepa cuando usted no entiende. Sea honesto con su médico. No retenga ninguna información, incluso al responder preguntas sobre cómo se siente a nivel físico y emocional, o de cuán bien entiende lo que el médico está diciendo.

¿Qué se hace en mi programa de tratamiento y quién lo hace?

El tratamiento para el cáncer puede ser muy complejo. El tipo de cáncer que tiene, la etapa en la que este se encuentra y el programa de tratamiento que usted recibe afectan los tipos de profesionales de atención médica que verá.

Su médico de familia puede supervisar su tratamiento y sus programas de rehabilitación, y puede ayudar a responder las preguntas que usted tenga. A veces un oncólogo puede manejar su programa de tratamiento, pero su médico de familia puede volver a hacerse cargo una vez que se haya completado la terapia. Un oncólogo es un médico que se especializa en tratar a personas con cáncer.

Un cirujano puede hacer la operación para extirpar la mayor cantidad posible de tejido canceroso. Un patólogo examinará el tejido extirpado durante una biopsia o una cirugía para determinar si hay signos de cáncer. Los oncólogos radiólogos administran el tratamiento de radiación. El oncólogo radiólogo a menudo recibe la ayuda de radiólogos de diagnóstico, técnicos en radioterapia y físicos de radiaciones, que planifican el tratamiento y verifican las dosis de radiación para asegurarse de que el tratamiento sea lo más seguro posible.

Los oncólogos, los médicos de familia y los internistas a menudo recetan medicamentos de quimioterapia, hormonas y otros fármacos. Los técnicos de laboratorio o los enfermeros pueden extraerle sangre para realizar pruebas.

Los nutricionistas evalúan su dieta y ayudan a planificar sus comidas durante el tratamiento y después de él. Los fisioterapeutas pueden ayudarlo a mantener el tono muscular y restablecer su capacidad de moverse si hay cambios en su cuerpo debido al tratamiento. Los psicólogos, los psicoterapeutas y otros consejeros, como miembros del clero o trabajadores sociales, pueden ayudarlo a hablar sobre sus sentimientos y a manejar las reacciones emocionales al cáncer y al tratamiento para el cáncer. Los farmacéuticos mezclan los complicados medicamentos y verifican que usted esté recibiendo las dosis correctas.

No dude en hablar con su médico sobre cualquier pregunta e inquietud que tenga sobre su tratamiento. Si está pensando en algo, pregunte al respecto. Al obtener respuestas a sus preguntas, puede participar en forma más activa en su atención.

¿Qué puedo hacer con respecto a los efectos secundarios?

El tratamiento para el cáncer afecta a cada persona de manera diferente. Algunas personas tienen pocos efectos secundarios o no tienen ninguno en absoluto. Sin embargo, los efectos secundarios del tratamiento para el cáncer, en muchos casos, hacen que las personas se sientan muy indispuestas.

Su médico le dirá qué tipos de efectos secundarios se podrían esperar de su tratamiento para el cáncer. También le dirá qué efectos secundarios son poco habituales y cuándo debe llamar al consultorio del médico.

No quite importancia a sus efectos secundarios. Es importante que informe a su médico, a los miembros de su equipo de atención y a las personas que lo rodean cómo se está sintiendo. Si se siente muy indispuesto, muy cansado o tiene mucho dolor, es posible que su médico pueda ajustar su tratamiento o darle otro medicamento para ayudarlo a sentirse mejor.

¿Se me caerá el cabello?

La radioterapia en la cabeza y algunos tipos de quimioterapia pueden hacer que a las personas se les caiga el cabello. Otros tipos de tratamiento no provocan este efecto secundario. Si está recibiendo quimioterapia, pregunte a su médico si los fármacos que está tomando pueden provocar caída del cabello. Que se le caiga el cabello puede ser una experiencia difícil. Si su médico le dice que esto podría ocurrir, intente prepararse. Decida qué quiere hacer si empieza a caérsele el cabello.

Algunas personas a quienes se les cae el cabello durante el tratamiento para el cáncer usan una peluca o un postizo. Otros se cubren la cabeza con sombreros, pañoletas o turbantes. Sin embargo, otras se dejan la cabeza descubierta. Haga lo que sienta que es adecuado para usted. Muchas personas alternan las opciones, según dónde estén, con quién estén o qué estén haciendo.

Si decide que quiere usar una peluca o un postizo, es recomendable elegir uno antes de que empiece a caérsele el cabello. Así, puede hacerlo coincidir con el color y la textura de su cabello natural. Algunas tiendas se especializan en pelucas y postizos para personas que tienen cáncer. También es posible que pueda pedir su peluca o su postizo por Internet.

Si decide rasurarse la cabeza o dejarla descubierta, deberá protegerse la piel con protector solar, un sombrero o una pañoleta cuando esté al aire libre.

Si se le cae el cabello durante la radioterapia o la quimioterapia, casi siempre vuelve a crecer después de que finalice su tratamiento. Sin embargo, podría tener un color o una textura diferentes cuando vuelva a crecer.

¿Qué sucede si no tengo ganas de comer?

Es posible que no se sienta lo suficientemente bien para comer mientras reciba el tratamiento para el cáncer. Pero es importante que coma todo lo que sienta que puede comer. Los alimentos ayudan al cuerpo a fabricar nuevas células sanas y también ayudan a reforzar el nivel de energía.

Puede resultar útil hacer varias comidas pequeñas al día, en lugar de 3 grandes. Intente comer alimentos suaves como galletas saladas, pan tostado común y caldo. Tome sorbos de agua, jugos y gaseosas. Pregunte a su médico si debe tomar un suplemento nutricional, como Ensure. Evite consumir comidas picantes o alimentos con olores fuertes si le hacen sentir náuseas. También podría resultarle más fácil comer alimentos tibios y tomar bebidas tibias.

Algunas personas con cáncer (en especial las personas que se están tratando con quimioterapia) tienen problemas de dolor o sensibilidad en la boca. Esto hace que sea aún más difícil comer. Intente comer alimentos suaves y simples o alimentos cocidos hechos puré. Si se le desarrollan llagas en la boca, informe a su médico. Estas llagas pueden infectarse y provocar problemas graves. Podría convenirle beber a través de una pajita (popote) para evitar que el líquido toque las llagas de la boca. Además, intente enjuagarse la boca con una 1 cucharadita de bicarbonato de sodio disuelto en 8 onzas de agua. Esto puede ayudar a prevenir las infecciones en la boca y a que la boca se cure en forma más rápida.

Cuando tenga ganas de comer, intente ingerir la mayor cantidad posible de proteínas y calorías. Pregunte a su médico si debe agregar determinados nutrientes o tipos de alimentos a su dieta. Su médico podría recomendarle visitar a un consejero nutricional, que puede ayudarlo a encontrar las maneras de obtener la cantidad adecuada de proteínas, nutrientes y calorías. Si siente que no puede comer nada durante más de 24 horas, hable con su médico. Este debe saber que usted no está recibiendo la nutrición que necesita.

¿Podré trabajar?

Es posible que no conozca la respuesta a esta pregunta hasta después de haber empezado su tratamiento. Algunas personas descubren que los efectos del cáncer y su tratamiento las hacen sentir tan enfermas que no pueden trabajar en absoluto. Otras pueden continuar con sus actividades normales o adaptarlas para que sean compatibles con su tratamiento.

Trabajar durante el tratamiento puede ayudarlo a pensar en otras cosas que no sean el cáncer. También puede sentirse mejor si sabe que continúa con su rutina "normal". Muchas personas que deciden trabajar durante el tratamiento también sienten que reciben mucho apoyo de sus empleadores y sus compañeros de trabajo.

Si quiere continuar trabajando durante el tratamiento para el cáncer, busque maneras de aprovechar su tiempo al máximo. Intente programar los tratamientos para el final de la semana; de esta forma, tendrá el fin de semana para recuperarse. Pregunte a su empleador si puede trabajar a medio tiempo o desde su casa. Si es necesario, pida a sus compañeros de trabajo que lo ayuden con algunas de sus tareas o responsabilidades. Probablemente, tendrán muchas ganas de ayudar.

¿Cómo me sentiré a nivel emocional durante el tratamiento?

Es normal sentirse impotente, enojado, asustado y deprimido durante el tratamiento para el cáncer. Probablemente, sentirá todas estas emociones y otras a medida que realice el tratamiento. Algunos días, es posible que sienta que el tratamiento no vale la pena.

Intente encontrar un sistema de apoyo en el que pueda confiar durante estos momentos. Muchas personas cuentan con el apoyo de familiares y amigos. Otras personas prefieren hablar con personas que también estén atravesando un tratamiento para el cáncer. Los grupos de apoyo de cáncer pueden ayudar a las personas que tienen cáncer y a sus familiares a sobrellevar la enfermedad y su tratamiento. Su médico puede sugerirle maneras de encontrar un grupo de apoyo o usted puede comunicarse con el personal de un hospital local o de una filial local de la Sociedad Americana del Cáncer (busque en el directorio telefónico o visite su sitio web). El Instituto Nacional del Cáncer es otro recurso para obtener información sobre grupos de apoyo. (Vea "Otras organizaciones").

Mantener su mente activa también puede ayudar. Intente mantenerse ocupado armando rompecabezas o resolviendo crucigramas, tejiendo, mirando películas o jugando con amigos y familiares. Hacer ejercicio también puede ayudar, pero solo si se siente lo suficientemente fuerte. Hable con su médico sobre qué actividad física le conviene.

Algunas investigaciones y las experiencias de muchas personas que tienen cáncer y de sus médicos demuestran que una actitud positiva podría mejorar la salud de las personas que se someten a un tratamiento para el cáncer. Este enfoque del pensamiento positivo puede consistir en la formación de una imagen mental de lo bien que su tratamiento y el sistema inmunitario del cuerpo están combatiendo el cáncer (que también se llama visualización).

También es importante que hable con su médico sobre sus emociones. La depresión es común durante el tratamiento para el cáncer. Si para usted es un problema, es posible que su médico pueda recetarle algún medicamento para ayudarlo a sentirse mejor.

Escrito por personal editorial de familydoctor.org.

Revisado/actualizado: 02/14
Creado: 06/02

Compartir: