La gonorrea

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La gonorrea es una enfermedad de trasmisión sexual (ETS) causada por una bacteria denominada Neisseria gonorrhoeae. También la pueden trasmitir las madres embarazadas a sus bebés durante el parto.

La gonorrea afecta mayoritariamente a adolescentes y adultos jóvenes. Los expertos creen que cientos de miles de casos ni se detectan ni se tratan debido a que la infección no siempre se asocia a síntomas fáciles de percibir. Muchas de las personas afectadas por la gonorrea también padecen otra ETS, la clamidiasis. Por lo tanto, cuando un médico sospecha o diagnostica una gonorrea, suele solicitar pruebas de cribado para saber si su paciente también padece otras ETS y tratarlas.

La gonorrea se puede prevenir y se puede tratar, de modo que si una persona mantiene relaciones sexuales (orales, anales o vaginales) debería adoptar precauciones contra las ETS y someterse a revisiones regulares.

Síntomas

Muchas veces la gonorrea no cursa con ningún síntoma. Cuando cursa con síntomas, esta infección se puede asociar a dolor al orinar y a turbias secreciones procedentes de la vagina (flujo vaginal) o del pene. Estas secreciones pueden ser espesas y su coloración puede ser amarillenta verdosa. Los chicos pueden tener dolor y/o inflamación testicular. Las chicas pueden tener dolor en la parte inferior del abdomen, dolor al practicar el coito y sangrados vaginales anómalos.

La gonorrea también puede ocasionar dolor en el recto, sobre todo durante las defecaciones. Y dolor de garganta también puede estar provocado por esta infección.

Si la gonorrea no se detecta ni se trata, puede derivar a problemas de salud de mayor gravedad. En el género masculino, puede provocar cicatrices en el interior de la uretra, que dificultan la expulsión de orina. En el género femenino, la gonorrea no tratada se puede extender, desde el área vaginal hasta el útero, las trompas de Falopio y/o los ovarios, ocasionando una enfermedad pélvica inflamatoria aguda. Esta enfermedad puede conllevar la formación de abscesos en las trompas de Falopio e, incluso, esterilidad.

Tanto en los hombres como en las mujeres, la gonorrea que no se detecta se pueden extender a través del torrente sanguíneo a partes del cuerpo alejadas de los órganos reproductores y conllevar la inflamación de articulaciones, huesos, piel, tendones, corazón o incluso alrededor del hígado.

En los niños pequeños, el hecho de padecer una ETS pude ser un signo de abuso sexual. Si sospecha que podría haberle ocurrido a su hijo, expóngaselo a su medico de familia.

Prevención

Puesto que la gonorrea se trasmite a través de las relaciones sexuales, la mejor forma de prevenirla consiste en abstenerse de mantener este tipo de relaciones. Si se mantienen relaciones sexuales con más de un compañero sexual o con personas que tienen más de un compañero sexual, se incrementa el riesgo de contraer cualquier ETS.

Cuando se utilizan bien y con constancia, los preservativos reducen el riesgo de contraer ETS. Los preservativos de látex ofrecen una mayor protección que los elaborados con membranas de origen natural. Los preservativos femeninos, fabricados con poliuretano, también se consideran una protección eficaz contra las ETS.

Aunque los anticonceptivos orales no aportan ninguna protección contra las ETS, pueden ofrecer cierta protección contra la enfermedad pélvica inflamatoria, al hacer que el cuerpo secrete un moco cervical más denso, lo que dificulta que las bacterias lleguen a partes superiores del aparato reproductor femenino.

Las duchas vaginales incrementan el riesgo de que una mujer contraiga una ETS, porque pueden alterar la flora natural de la vagina y empujar las bacterias hacia partes superiores del aparato reproductor.

Una mujer embarazada que padezca una ETS puede trasmitírsela al bebé, incluso aunque la futura madre no presente ningún síntoma. Las pruebas de cribado sobre algunas (pero no todas) ETS forman parte de las atenciones prenatales sistemáticas. Si está embarazada y hay algo que le preocupa sobre las ETS o presenta algún síntoma, hable son su médico.

Tratamiento

Si el medico de familia sospecha un diagnóstico de gonorrea en uno de sus pacientes, enviará muestras de orina o de secreciones procedentes de la uretra (el final del pene) o del cuello uterino al laboratorio para que las examinen. Si considera que la infección se podría haber extendido a otras partes del cuerpo, deberá solicitar pruebas complementarias.

Si la gonorrea se detecta en su fase inicial, se puede tratar con antibióticos. Puesto que los síntomas de la gonorrea son similares a los de la clamidiasis y es posible que una persona contraiga ambas infecciones, a veces la gente que padece gonorrea recibe tratamiento para ambas ETS. Los tratamientos suelen ser muy eficaces, pero en contadas ocasiones la gonorrea no responde a ciertos antibióticos. Si los síntomas persisten tras el tratamiento, se debe informar a su medico de familia al respecto.

Si a un adolescente le han de tratar por gonorrea, también le deberían practicar pruebas para evaluar otras ETS y debería pasar tiempo a solas con su medico de familia para comentar abiertamente cuestiones como las relaciones sexuales. No todos los adolescentes se sienten cómodos hablando con sus padres sobre este tipo de cuestiones. En tales casos, es importante animarlos para que hablen con otros adultos de confianza que les puedan facilitar una información fiable.

Todos los adolescentes que mantengan relaciones sexuales de cualquier tipo (vaginales, orales o anales) deberían someterse con regularidad a chequeos para ETS para que estas no puedan derivar a problemas de salud más graves. También es importante que informen a sus compañeros sexuales si padecen una ETS.

Conseguir ayuda

Si su hijo en edad adolescente está pensando en mantener relaciones sexuales o ya ha empezado a mantenerlas, es importante que hablen sobre este tema. Asegúrese de que su hijo sabe cómo se trasmiten las ETS (durante el sexo anal, oral y/o vaginal) y que estas infecciones a menudo no cursan con ningún síntoma, de modo que un compañero sexual podría padecer una ETS sin saberlo.

Puede resultar difícil hablar sobre las ETS con un hijo pero, al igual que sobre cualquier otra cuestión médica, los adolescentes necesitan estar bien informados para mantenerse sanos y salvos. Facilítele información precisa y déjele claro cuál es su postura.

También es importante que todos los adolecentes se sometan a exámenes completos con regularidad, que pueden incluir pruebas de cribado para detectar ETS. Es posible que su hijo quiera ir a un ginecólogo o a un especialista en medicina adolescente para hablar sobre cuestiones relacionadas con el sexo. Los centros de salud sexual y las organizaciones sanitarias públicas de su localidad podrían ofrecerles orientaciones sobre estas cuestiones.

Revisado por: Nicole A. Green, MD
Fecha de revisión: marzo de 2013

Escrito por personal editorial de familydoctor.org.

© 1995-2012 The Nemours Foundation/KidsHealth. Todos los derechos reservados.

Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.

Revisado/actualizado: 03/13
Creado: 08/01

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