El trastorno de oposición desafiante (ODD, por sus siglas en inglés) es una afección de la conducta que afecta a los niños y a los adolescentes. Aquellos que lo tienen están enojados, son discutidores y desafiantes mucho más a menudo que otros de su grupo etario. Las conductas asociadas con el ODD tienen un efecto negativo en las relaciones del niño o del adolescente y en su capacidad de que le vaya bien en la escuela y en el hogar.
Todo niño o adolescente se enoja, tiene rabietas y discute. Pero puede ser difícil diferenciar si un niño o adolescente está simplemente sobreactuando o si tiene ODD. Los síntomas del ODD perturban la vida del hogar y familiar, son casi constantes y, a menudo, duran al menos 6 meses. Los síntomas del ODD podrían incluir:
Los médicos desconocen la causa exacta del ODD. Puede ser el resultado de una combinación de factores. La actitud general del niño y cómo reacciona la familia a su conducta podrían desempeñar un papel en él. El ODD podría transmitirse de padres a hijos. Otras causas podrían estar relacionadas con el sistema nervioso o con la falta de equilibrio de las sustancias químicas del cerebro.
Un niño tiene más probabilidades de desarrollar ODD si tiene los siguientes factores de riesgo:
Su médico le preguntará sobre los síntomas de su hijo, sus antecedentes médicos, sus antecedentes familiares y sobre otros problemas emocionales o conductuales. Es posible que su médico desee remitir a su hijo a un profesional que se especialice en problemas de conducta para una evaluación más profunda.
Existen varias opciones de tratamiento para el ODD. Algunas se concentran solo en el niño, mientras que otros tratamientos incluyen la familia y la escuela del niño.
Es probable que su médico trabaje con otro profesional que se especialice en salud mental, o con un psicólogo, para tratar a su hijo. El tratamiento se concentrará en ayudar a su hijo a aprender mejores maneras de manejar su ira. También ayudará a su hijo a aprender cómo manejar situaciones sociales, para que se sienta menos frustrado con otras personas.
El tratamiento también puede ayudar a la familia a aprender a comunicarse mejor entre sí. Y su médico puedo ayudarlo a aprender cómo manejar la conducta de su hijo y cómo usar la disciplina en forma eficaz.
En un tratamiento que se llama terapia cognitivo-conductual, los niños y sus familias aprenden habilidades de resolución de problemas y cómo sentirse más positivos.
Lo siguiente puede ayudar a incentivar la buena conducta:
Oppositional Defiant Disorder by Sutton Hamilton, MD, and John Armando, LCSW (American Family Physician octubre 01, 2008, http://www.aafp.org/afp/20081001/861.html)
Escrito por personal editorial de familydoctor.org.
Revisado/actualizado: 02/11
Creado: 10/09