Los fibromas son crecimientos benignos (no son cáncer) en la pared muscular del útero. Estos crecimientos pueden ser muy diminutos o tan grandes como un melón cantalupo.
Los fibromas son muy comunes. Al menos, el 20% de las mujeres de 35 años o más tienen fibromas. Muchas mujeres los tienen y no lo saben. Las mujeres de raza negra tienen un riesgo más alto de desarrollar fibromas que las mujeres de otros grupos raciales.
Muchas mujeres que tienen fibromas no presentan síntomas. En otras mujeres, los fibromas pueden provocar sangrado abundante durante el periodo menstrual. Es posible que los periodos duren mucho más tiempo que lo habitual.
También es posible que los fibromas provoquen dolor o una sensación de presión o de pesadez en la zona inferior del área pélvica (el área entre los huesos de la cadera), la espalda o las piernas. Algunas mujeres tienen dolor durante las relaciones sexuales. Otras sienten constantemente la necesidad de orinar. También podría haber una sensación de presión en el intestino. Algunas mujeres tienen estreñimiento o abotagamiento.
Existen muchos tratamientos para las mujeres con fibromas. Hay medicamentos que pueden reducir algunos fibromas, pero las mujeres que los toman podrían tener efectos secundarios significativos. Algunas mujeres necesitan cirugía. Hay una forma nueva de tratar a las mujeres que tienen fibromas que se llama embolización del fibroma uterino.
Los fibromas necesitan un gran suministro de sangre para crecer. Los fibromas se reducirán o desaparecerán por completo si se corta el suministro de sangre. La embolización significa cortar u obstruir el flujo de sangre. Así, la embolización del fibroma uterino es una forma de cortar el flujo de sangre que hace crecer los fibromas uterinos. El procedimiento da resultado incluso si la mujer tiene varios fibromas.
La embolización del fibroma uterino no es una cirugía, pero se realiza en un hospital. Se le dará un medicamento para que la relaje, pero no estará bajo los efectos de anestesia general (totalmente "dormida"). El procedimiento no provoca dolor. El médico (un radiólogo intervencionista especialmente capacitado para realizar este procedimiento) realizará un corte diminuto en la piel del área de la ingle. A continuación, el médico hará pasar un tubo diminuto, que se llama catéter, a través de una arteria, hasta llegar al útero. Cuando el catéter se encuentre colocado, el médico inyectará en él unas partículas diminutas. Estas partículas, hechas de esponja de gelatina o plástico, tienen, aproximadamente, el tamaño de granos de arena. Estas partículas pasan por el catéter hasta las arterias que llevan sangre al fibroma. Las partículas cortarán el flujo de sangre al fibroma. Con el tiempo, el fibroma se reducirá de tamaño.
Por lo general, este procedimiento tiene mucho éxito. En varios estudios, se ha demostrado que del 85% al 95% de las mujeres presentan una mejora en el sangrado anormal. Alrededor del 80% de las mujeres tienen un alivio significativo o total del dolor, y del 60% al 96% de las mujeres presentan una mejora en la presión o pesadez pélvicas.
La embolización del fibroma uterino tiene varias ventajas en comparación con la cirugía. Por lo general, usted solo debe permanecer una noche en el hospital después del procedimiento. Puede volver a sus actividades normales alrededor de una semana después del procedimiento. Este es un plazo más breve en comparación con el período de recuperación después de una cirugía. No hay una pérdida de sangre significativa. No hay una incisión quirúrgica grande. No necesita anestesia general.
La embolización del fibroma uterino es segura, pero existen algunos riesgos y efectos secundarios. La mayoría de las mujeres tienen retortijones de leves a intensos durante las primeras horas después del procedimiento. Algunas mujeres tienen náuseas y fiebre. Hay medicamentos que pueden ayudar a aliviar estos síntomas.
Algunas mujeres desarrollan una infección después del procedimiento. Los antibióticos pueden controlar la infección. Un pequeño porcentaje de mujeres tienen una lesión en el útero a causa del procedimiento. Esto podría hacer que fuera necesario realizar una histerectomía (extirpación quirúrgica del útero).
En alrededor del 20% de las mujeres que tienen una embolización exitosa del fibroma uterino, los fibromas reaparecen después de algunos años. Estas mujeres podrían necesitar realizarse nuevamente este procedimiento o podrían necesitar cirugía.
Los médicos no tienen mucha información sobre cómo una embolización del fibroma uterino afecta la capacidad de una mujer de quedar embarazada. Asegúrese de que su médico sepa que usted está considerando la posibilidad de quedar embarazada en el futuro. Es posible que su médico recomiende la extirpación quirúrgica del fibroma (que se llama miomectomía) en su lugar.
Uterine Fibroid Embolization by SJ Smith, MD (American Family Physician junio 15, 2000, http://www.aafp.org/afp/20000615/3601.html)
Escrito por personal editorial de familydoctor.org.
Revisado/actualizado: 08/10
Creado: 09/00