En los niños que tienen buena salud, el aumento de peso suele ocurrir cuando el niño consume más calorías de las que quema. Los niños necesitan calorías adicionales para crecer y desarrollarse. Pero, al igual que con los adultos, si un niño ingiere más calorías de las que usa, el cuerpo almacena estas calorías adicionales como grasa.
Una buena nutrición y la actividad física pueden ayudar a que su hijo logre y mantenga un peso saludable. Si puede ayudar a que su hijo tenga buenos hábitos de ejercicios y alimenticios a una edad temprana, esos buenos hábitos seguirán beneficiando a su hijo cuando se convierta en una persona adulta. Mantenerse en buen estado físico evita los problemas de salud que el sobrepeso o la obesidad pueden provocar más adelante en la vida. Los problemas de salud asociados con el sobrepeso y la obesidad incluyen:
Un niño que tiene problemas de peso también puede tener la autoestima baja, ser molestado o sufrir maltratos por su peso, estar deprimido, sentirse mal respecto de su cuerpo, o aislado y solo. Estos sentimientos pueden interferir con la capacidad del niño de aprender, hacer amigos e interactuar con los demás.
Intente limitar el tiempo frente a las pantallas a no más de 1 a 2 horas por día, o menos. El tiempo frente a las pantallas incluye jugar en el computador o a juegos de video, navegar por Internet o mirar televisión o DVD.
Su hijo es consciente de las decisiones que usted toma respecto de cómo vive usted su vida. Aunque usted puede no darse cuenta, lo que su hijo ve que usted hace influye las elecciones que él hace. Si su hijo ve que usted hace ejercicios habitualmente, habrá más probabilidades de que también él sea más activo.
Haga que la actividad física sea parte de la rutina común de la familia. Por ejemplo, puede sacar a pasear al perro cada mañana, o jugar a encestar el balón antes de la cena cada noche. El tipo de actividad física no es el mismo para cada familia. Pero busque alguna manera de incorporar ejercicios habituales en el estilo de vida de su familia.
Al enseñarle hábitos alimenticios saludables y alentarlo a seguirlos, usted le proporciona herramientas importantes para toda una vida saludable. También puede ganar terreno en cómo su hijo considera la alimentación saludable al darle un buen ejemplo.
Otro consejo a tener presente es evitar usar la comida como una recompensa. En cambio, recompense la buena conducta con una actividad familiar divertida, como jugar al boliche (bolos) o pasear en patines, en lugar de comprar helado o hamburguesas con papas fritas.
Puede ser un desafío darse cuenta de si algo en la conducta de un niño es para preocuparse realmente. Entre los signos que pueden justificar una llamada al médico de familia de su hijo se incluye cualquier cosa que le parezca inusual respecto de los hábitos y patrones comunes de su hijo.
Esto se llama alimentación emocional. La alimentación emocional puede traer como consecuencia problemas de peso, o hacer que los problemas de peso ya existentes empeoren. También puede ser un indicador de que su hijo está luchando para controlar emociones como la depresión o el estrés.
Preste atención a los signos de advertencia de los trastornos alimentarios. Entre otros se incluye estar demasiado preocupado por las calorías, ansioso por el peso corporal, no comer nada, atracarse de comida o hacer ejercicios excesivamente. Si bien no son comunes en los niños, los trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa y la bulimia pueden ocurrir, y el riesgo aumenta a medida que el niño crece y se convierte en un adolescente y luego en un adulto joven.
Si tiene alguna inquietud acerca de la conducta de su hijo, asegúrese de hablar con el médico del niño.
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American Heart Association. Make Fast Food Friendlier. Accessed enero 14, 2011
National Heart Lung and Blood Institute. National Institutes of Health. We Can! Ways to Enhance Children’s Activity & Nutrition.. Accessed enero 14, 2011
Escrito por personal editorial de familydoctor.org.
Creado: 01/11