Salud y bienestar del cuidador

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¿A quién se llama cuidador?

Un cuidador es alguien que brinda atención básica a una persona que tiene una afección médica crónica. Una afección crónica es una enfermedad que dura mucho tiempo o no desaparece. Algunos ejemplos de afecciones crónicas son el cáncer, los efectos del accidente cerebrovascular, la esclerosis múltiple, la artritis, la diabetes y la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. El cuidador ayuda a la persona a realizar tareas como preparar y comer los alimentos, tomar medicamentos, bañarse y vestirse.

Como cuidador, ¿estoy en riesgo de tener problemas de salud?

Sí. Dado que ser un cuidador es tan arduo, su salud podría sufrir. Ser cuidador puede hacerlo sentir estresado o abrumado. Es posible que pase gran parte de su tiempo cuidando a otras personas, pero que desatienda su propia salud. Algunas de las tareas que implica ser cuidador, como levantar o bañar a su ser querido, pueden agregar una exigencia adicional a su cuerpo. Ser cuidador también puede provocar un estrés financiero, por lo que es posible que evite ir al médico para no tener que pagar visitas o tratamientos. Todos estos factores pueden afectar su salud emocional, mental y física.

¿Qué problemas de salud estoy en riesgo de tener?

Los estudios demuestran que los cuidadores tienen un mayor riesgo de presentar los siguientes problemas se salud:

  • Abuso de alcohol, tabaco y drogas
  • Trastornos de ansiedad
  • Cáncer
  • Diabetes
  • Enfermedades cardíacas, como presión arterial alta, colesterol alto y ataque cardíaco
  • Acidez estomacal
  • Infección
  • Obesidad
  • Dolor, como dolor muscular o articular y dolores de cabeza
  • Estrés y depresión

Como cuidador, ¿qué puedo hacer para cuidar mi salud?

A continuación, se incluyen medidas que puede tomar para asegurarse de mantenerse lo más sano posible durante la enfermedad de su ser querido:

Priorice el bienestar. Es posible que sienta que debe “hacerlo todo”, independientemente del efecto que ello le genere. Sin embargo, no puede cuidar a otros si no se cuida usted mismo. Tómese un momento del día para:

  • Seguir una dieta equilibrada. Esto puede ser más fácil de lo que cree porque es posible que comparta las comidas con su ser querido, quien también necesita comer alimentos equilibrados y saludables.
  • Descansar mucho. Si no duerme lo suficiente, duerma siestas cuando su ser querido lo haga. Si no puede dormir porque su ser querido deambula o está inquieto por la noche (esto es común en las personas que tienen demencia), lea “Cuidar a un pariente que tiene demencia” para obtener consejos sobre cómo lidiar con este y otros problemas de conducta.
  • Hacer ejercicio. Entre 30 y 60 minutos de ejercicio de 4 a 6 veces a la semana pueden darle más energía, reducir el estrés y mejorar su estado de ánimo. Si su ser querido tiene ganas, puede caminar o encontrar otro tipo de ejercicio para hacer juntos.
  • Manejar el estrés. Su salud emocional puede afectar su salud física. Para obtener consejos sobre cómo manejar el estrés, lea “Estrés del cuidador”.
  • Evitar el alcohol, el tabaco y otras drogas. Podría parecer que estas sustancias lo ayudan a sentirse mejor por poco tiempo, pero pueden afectar el sueño y provocar problemas de salud si las usa regularmente. Si tiene problemas para limitar cuánto alcohol bebe o para dejar de fumar, hable con su médico de familia.

Busque tratamiento. Si cree que podría tener un problema físico o emocional, asegúrese de ver a su médico de familia lo antes posible. Su salud y su bienestar son importantes.

Visite a su médico para que le realice chequeos regulares. Aun si no cree estar enfermo, es importante que vea a su médico para realizarse chequeos regulares. Su médico puede ayudarlo a mantenerse sano brindándole servicios preventivos. Los servicios preventivos incluyen pruebas de salud y pruebas de detección, vacunas y consejos de salud adecuados para su edad, sexo y antecedentes médicos y familiares. Estos servicios lo ayudan a prevenir enfermedades y lo ayudarán a detectar en forma temprana cualquier afección médica que tenga.

Tómese un descanso del cuidado de las personas. Acepte que existe un límite en lo que usted puede hacer como cuidador. Reconozca cuándo se siente abrumado o sea físicamente incapaz para completar una tarea, y pida ayuda para el cuidado de su ser querido. Planifique para los momentos en los que necesite ayuda haciendo una lista de las personas que estén dispuestas a darle una mano. Esta lista podría incluir familiares, amigos y trabajadores de cuidados temporales. En su lista, incluya los números de teléfono, los horarios en que esas personas están disponibles y las tareas con las que ellas se sientan más cómodas. Guarde una copia de la lista y llévela con usted en todo momento, por si no está en su casa cuando necesite pedir ayuda. O averigüe acerca de servicios comunitarios, como los servicios de atención médica en el hogar, centros diurnos para el cuidado de adultos, cuidados de relevo, y entrega de comida a domicilio o transporte.

 

Este contenido fue desarrollado con el apoyo general de Nature Made®.

Bibliografía

Vea una lista de los recursos que se usaron para desarrollar esta información.

Escrito por personal editorial de familydoctor.org.

Creado: 02/12

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