La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar las evacuaciones del intestino. Esto provoca una pérdida involuntaria de heces del recto en momentos inesperados. Es más común en las mujeres y en las personas mayores de ambos sexos.
Muchas personas que tienen incontinencia fecal tienen vergüenza de hablar sobre este problema con su médico. Piensan que nada las puede ayudar. Sin embargo, se encuentran disponibles muchos tratamientos eficaces para la incontinencia fecal.
La función intestinal está controlada por 3 cosas: la presión del esfínter anal, la sensación rectal y la capacidad de almacenamiento rectal. El esfínter anal es un músculo que se contrae para impedir que las heces salgan del recto. Este músculo es fundamental para mantener la continencia. La sensación rectal le indica a una persona la presencia de heces en el recto y le indica que es el momento de ir al baño. El recto se puede estirar y mantener las heces por algún tiempo después de que una persona se da cuenta de que las heces están allí. Esto es la capacidad de almacenamiento rectal.
Una persona también debe estar lo suficientemente alerta para notar la sensación rectal y hacer algo al respecto. También debe ser capaz de moverse a un inodoro. Si hay algo que funcione mal con alguno de estos factores, entonces, se puede producir la incontinencia fecal.
El daño muscular está involucrado en la mayoría de los casos de la incontinencia fecal. En las mujeres, este daño comúnmente se produce durante el parto. En especial, es probable que suceda en un parto difícil que requiere el uso de fórceps o de una episiotomía. Una episiotomía consiste en hacer un corte para agrandar la abertura de la vagina antes del parto. El daño muscular también se puede producir durante una cirugía rectal, como una cirugía para las hemorroides. También se puede producir en personas que tienen enfermedad inflamatoria intestinal o un absceso perirrectal.
A menudo, las personas pueden compensar la debilidad muscular. Por lo general, la incontinencia se desarrolla a una edad más avanzada cuando los músculos se debilitan y las estructuras de apoyo de la pelvis se aflojan.
El daño a los nervios que controlan el músculo anal o que regulan la sensación rectal también es una causa común de la incontinencia fecal. La lesión a los nervios se puede producir en las siguientes situaciones:
La incontinencia fecal también podría ser provocada por una reducción de la elasticidad del recto, la cual acorta el tiempo entre la sensación de presencia de heces y la necesidad imperiosa de evacuar el intestino. Las lesiones por cirugía o radiación pueden formar cicatrices y causar rigidez del recto. La enfermedad inflamatoria intestinal también puede hacer que el recto sea menos elástico.
Debido a que la diarrea es más difícil de controlar que las heces formadas, es un estrés adicional que puede provocar incontinencia fecal.
Junto con un examen físico, es posible que su médico desee realizar otras pruebas como una manometría anorrectal, la cual mide la presión anal, la elasticidad rectal y la sensación rectal. Estas pruebas pueden determinar con exactitud la causa de la incontinencia.
Afortunadamente, se encuentran disponibles tratamientos eficaces para la incontinencia fecal, por lo que es importante que hable con su médico sobre ellos. Por lo general, los intentos de tratamiento por cuenta propia no son exitosos.
El tratamiento para la incontinencia fecal varía y depende de la causa de su problema. Su médico podría recomendar uno o más de los siguientes tratamientos:
Escrito por personal editorial de familydoctor.org.
Revisado/actualizado: 01/11
Creado: 09/00