Vacunas: mitos y realidades

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Last Updated

octubre 16, 2026

Existen muchos conceptos erróneos comunes sobre las vacunas. Si estás tratando de decidir si estás a favor o en contra de ellas, aquí te ofrecemos información basada en evidencia para aclarar cualquier duda.

Mito: Las vacunas no funcionan.

Realidad: Las vacunas son extremadamente efectivas. El uso de las vacunas eliminó por completo la viruela y ha eliminado casi por completo muchas otras enfermedades graves. Entre ellas, el sarampión, una enfermedad respiratoria grave que afecta gravemente a los niños.

A veces, las personas aún se enferman de una enfermedad contra la que se han vacunado. Esto es, con mucho, lo más común en el caso de enfermedades que mutan rápidamente, como la influenza y el COVID-19. Sin embargo, vacunarse puede ayudarte a evitar una enfermedad más grave de lo que sería si no te hubieras vacunado.

Mito: Las vacunas causan autismo

Realidad: No hay pruebas de que las vacunas causen autismo. Este mito se originó a partir de un estudio publicado hace más de dos décadas. Desde entonces, este estudio ha sido desacreditado por sus propios autores.

Los científicos creen que el autismo es una afección genética. Por eso, la coincidencia en el tiempo podría explicar por qué parece que las vacunas y el autismo están relacionados. Sucede que algunos niños comienzan a mostrar signos de autismo más o menos al mismo tiempo que reciben la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola.

Mito: Las vacunas contienen ingredientes dañinos

Realidad: Las vacunas no contienen gérmenes en su forma completa ni con toda su fuerza. Tampoco ingredientes que puedan dañar a las personas que se vacunan. Las vacunas están compuestas principalmente por agua.

Algunas vacunas contienen una versión simulada de una infección. Otras contienen una parte de un virus o una bacteria y otras contienen una versión debilitada de un germen.

Mito: Las vacunas no están reguladas y no son confiables

Realidad: Las organizaciones médicas supervisan constantemente la seguridad de las vacunas. Responden a las inquietudes al respecto, lo que incluye compartir información con el público. 

Confiamos en el riguroso proceso que se requiere para aprobar todas las vacunas, y esperamos que se realicen más investigaciones. Mientras tanto, recomendamos con confianza las vacunas infantiles a nuestros pacientes.

Los CDC, la FDA y otras agencias están analizando la posibilidad de realizar estudios adicionales. Así pueden ayudar a investigar el riesgo de exposición al aluminio derivado de las vacunas infantiles de rutina.

Mito: La inmunidad natural es tan eficaz como la vacunación.

Realidad: Las vacunas brindan una mejor inmunidad porque no necesitas enfermarte para obtenerla. Muchas enfermedades prevenibles son peligrosas y pueden causar efectos secundarios duraderos. 

Es mucho más seguro, y más fácil, vacunarse. Además, vacunarte ayuda a evitar que contagies la enfermedad a las personas a tu alrededor que no están vacunadas.

Mito: Las personas embarazadas no pueden vacunarse

Realidad: Las personas embarazadas pueden y deberían vacunarse durante el embarazo. Esto incluye la vacuna contra la gripe y otras vacunas estacionales.

Además, el bebé desarrolla inmunidad cuando su madre se vacuna. Y las vacunas pueden proteger al bebé durante unos meses después de nacer. Esto es especialmente importante porque los recién nacidos no tienen un sistema inmunológico completamente desarrollado. Si se enferman, la enfermedad puede ser muy grave.

Sin embargo, la inmunidad que el bebé recibe de su madre solo dura unos meses después del nacimiento. Por eso también es importante que tu bebé reciba todas las vacunas recomendadas por tu médico.

Mito: Rechazar la vacuna para mi hijo es solo una decisión personal

Realidad: La decisión de no vacunar a tu hijo no solo te afecta a ti y a tu hijo. Como mínimo, debes informarle a tu médico y a otros profesionales de la salud. Ellos necesitan saberlo para poder determinar la mejor manera de atender a tu hijo en caso de que se enferme.

Las vacunas también son obligatorias para muchas actividades. No tener la vacuna adecuada puede significar que a tu hijo se le impida asistir a la escuela o viajar.

Por último, no vacunar a tu hijo afecta a tu comunidad. Cuando muchas personas tienen inmunidad contra una enfermedad, eso protege a quienes no están vacunados o no pueden vacunarse. A esto se le llama inmunidad colectiva. Si no hay suficientes personas vacunadas, pueden reaparecer enfermedades mortales como el sarampión.

Mito: Las vacunas COVID-19 se desarrollaron demasiado rápido como para ser seguras

Realidad: La tecnología utilizada para desarrollar las vacunas de ARNm contra el COVID-19 no es nueva. Se ha estudiado a fondo y se ha utilizado en la investigación del cáncer. Además, las vacunas de ARNm se han estudiado para otras infecciones, como el zika, la gripe y el VIH. Puedes leer más en el sitio web de los CDC.

Los ensayos clínicos de las vacunas COVID-19 se llevaron a cabo con el mismo rigor de las demás vacunas. Los resultados han sido revisados y aprobados por múltiples paneles de asesores independientes. 

Las vacunas se desarrollaron más rápido gracias a una mayor colaboración y al uso de tecnología más moderna. Los investigadores también contaron con más financiamiento debido a la gravedad de la pandemia.

Mito: Las vacunas COVID-19 están relacionadas con mayores tasas de abortos espontáneos

Realidad: Estos mitos sobre las vacunas del COVID-19 no son ciertos. Las vacunas COVID-19 no están relacionadas con mayores tasas de abortos espontáneos. De hecho, las pacientes embarazadas que la recibieron, tuvieron embarazos más saludables que aquellas que no la recibieron.

En 2025, investigadores de la Facultad de Medicina de Yale publicaron un estudio analizando vacunas COVID-19 y las tasas de abortos espontáneos. No encontraron ninguna asociación entre ninguna de las vacunas contra el COVID-19 y un mayor riesgo de aborto espontáneo. 

Además, las investigaciones muestran que contraer COVID-19 durante el embarazo está asociado con un mayor riesgo de parto prematuro, ingreso a cuidados intensivos neonatales y más. Por eso los médicos recomiendan especialmente la vacuna contra el COVID-19 si estás embarazada o planeas quedarte embarazada.

Mito: Las vacunas existen para introducir microchips en tu cuerpo

Realidad: Las vacunas contra el COVID-19 no contienen microchips. Se desarrollan para combatir enfermedades y no se administran para rastrear tus movimientos. Funcionan estimulando tu sistema inmunológico para que produzca anticuerpos, exactamente igual que lo haría si estuvieras expuesto a la enfermedad. Después de vacunarte, desarrollas inmunidad contra esa enfermedad, sin tener que contraerla primero.

Obtén más información sobre los ingredientes de las vacunas contra el COVID-19 autorizadas para su uso en Estados Unidos.

Mito: Las vacunas alteran tu ADN

Realidad: Las vacunas no modifican ni interactúan con tu ADN de ninguna manera. Ese dato de mitos y verdades sobre las vacunas no es posible. Tanto las vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm) como las de vector viral funcionan transmitiendo instrucciones (material genético) a nuestras células. Así comienzan a generar protección contra el virus que causa el COVID-19 u otras enfermedades. Al hacerlo no reescriben tu ADN.

Mito: Las vacunas tienen efectos secundarios negativos.

Realidad: Los efectos secundarios pueden ser comunes con las vacunas. De hecho, es posible que tu médico te advierta que puedes experimentar efectos secundarios leves. Sin embargo, los beneficios de vacunarse superan la posibilidad de sufrir efectos secundarios. Los posibles efectos secundarios comunes incluyen dolor, enrojecimiento e hinchazón cerca del lugar de la inyección. También fiebre baja de menos de 100.3 grados, dolor de cabeza y sarpullido.

Los efectos secundarios de las vacunas más severos son poco frecuentes. Si experimentas algún problema grave después de recibir una vacuna, avísale a tu médico de inmediato.

Mito: Las vacunas causan el trastorno del espectro autista.

Realidad: Hay pruebas de que las vacunas no causan el autismo. Un estudio publicado hace más de 20 años sugirió por primera vez que las vacunas causaban la discapacidad conocida como trastorno del espectro autista. 

Sin embargo, se ha demostrado que ese estudio es falso. Los investigadores han estudiado las vacunas y el autismo y no han encontrado nada que los relacione a ambos. En cambio, los científicos han descubierto un gen relacionado con el autismo. Eso significa que los niños con autismo han tenido ese gen desde que nacieron.

La coincidencia en el tiempo podría ser la razón por la que la gente cree que las vacunas y el autismo están relacionados. Algunos niños comienzan a mostrar signos del trastorno del espectro autista más o menos al mismo tiempo que reciben la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola.

Mito: No es seguro vacunarse durante el embarazo.

Realidad: De hecho, es todo lo contrario. Los CDC recomiendan que las mujeres embarazadas se vacunen contra la difteria, el tétanos y la tos ferina. Además, si la mujer está embarazada durante la temporada de gripe, se recomienda que también se vacune contra la gripe. Estas vacunas pueden proteger tanto a la madre como al bebé.

Un bebé desarrolla inmunidad cuando su madre se vacuna. Y las vacunas pueden proteger al bebé durante unos meses después de nacer. Esto es especialmente importante porque los recién nacidos no tienen un sistema inmunológico completamente desarrollado. 

Si se enferman, la situación puede ser muy grave. Sin embargo, la inmunidad que el bebé recibe de su madre solo dura unos meses después del nacimiento. Por eso es importante que tu bebé reciba todas las vacunas recomendadas por tu médico.

Mito: No tengo que decirle a nadie si decido no vacunar a mi hijo.

Realidad: Si decides no vacunar a tu hijo, debes informarle a ciertas personas. Entre ellas se incluyen tu médico y otros profesionales de la salud. Necesitan saberlo para poder determinar de la mejor manera cómo atender a tu hijo en caso de que se enferme. Además, la guardería, la escuela o la niñera de tu hijo también deben saberlo.

Las vacunas son obligatorias para muchas actividades. No contar con la vacuna adecuada puede interferir con tus planes. Estos casos incluyen:

  • La escuela (desde preescolar hasta el 12.º grado y la vida en residencias universitarias)
  • Viajes

La AAFP recomienda vacunar a todos los niños, adolescentes y adultos siguiendo las recomendaciones de la AAFP. Con la excepción de ciertas alergias o enfermedades que lo impidan. Habla con tu médico sobre cualquier afección que tengas actualmente y el impacto que la vacuna podría tener en esa afección.

Preguntas para hacerle a tu médico

  • ¿Qué se sabe sobre la investigación relacionada con las vacunas y el autismo?
  • ¿Puedo retrasar una vacuna?
  • ¿Puedo contraer una enfermedad después de haberme vacunado?
  • ¿Qué debo hacer si no tengo seguro médico o si mi seguro no cubre las vacunas?
  • ¿Qué vacunas necesito como adulto?
  • ¿Cómo sé si me pusieron ciertas vacunas de niño si no tengo los registros?
  • ¿Mi recién nacido corre riesgo de contraer ciertas enfermedades si aún no tiene la edad suficiente para recibir ciertas vacunas?

El contenido de “Mitos y conceptos erróneos” cuenta con el apoyo de una subvención sin restricciones de Merck Sharp & Dohme Corp.