Las vacunas para adultos son tan importantes como las vacunas para niños. Ser adulto no te hace inmune a ciertas enfermedades. Así que mantenerte al día con las vacunas recomendadas es fundamental para proteger tu salud. Desafortunadamente, muchos adultos no se dan cuenta de que aún necesitan vacunas importantes.
Algunas vacunas para adultos pueden ser especialmente importantes según tu trabajo, estilo de vida o condiciones de salud. Por ejemplo, se recomiendan vacunas para los trabajadores de la salud, el personal militar, los viajeros, las mujeres embarazadas, las personas con enfermedades crónicas y los hombres homosexuales y bisexuales.
¿Por qué los adultos necesitan vacunas?
La protección que brindan las vacunas infantiles puede disminuir a medida que envejeces, y es posible que necesites vacunas adicionales cada año. Un ejemplo común son las vacunas que te ayudan a protegerte contra enfermedades estacionales como la gripe y, ahora, el COVID-19.
Cuando te vacunas, contribuyes a crear una inmunidad colectiva. Las vacunas pueden ayudarte a protegerte a ti y a quienes te rodean. Tu médico de cabecera puede responder tus preguntas y ayudarte a determinar las inmunizaciones que se recomiendan para ti.
Vacunas recomendadas para adultos

Muchos adultos no están conscientes de que necesitan vacunarse ni del esquema de vacunas para adultos mayores. Los datos indican que al menos tres de cada cuatro adultos en Estados Unidos no se han puesto una o más vacunas recomendadas por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés). Y esto podría poner en riesgo su salud.
Gripe
Todos los adultos deben vacunarse contra la gripe estacional una vez al año. La vacuna puede reducir el riesgo de contraer la gripe hasta en un 50 %. Su eficacia depende del tipo de gripe que se esté propagando.
La protección contra la gripe comienza aproximadamente dos semanas después de la vacunación. El mejor momento para vacunarse es a principios del otoño, antes de que comience la temporada de gripe.
Los esquemas CDC de vacunas para adultos recomiendan que las personas se vacunen contra la gripe antes de finales de octubre. Aunque es mejor vacunarse antes, hacerlo más tarde sigue siendo efectivo. Vacunarse incluso en enero o febrero puede seguir brindando cierta protección.
Las nuevas cepas de gripe, como el coronavirus o la COVID-19, no siempre cuentan con una vacuna disponible cuando comienzan a propagarse. El desarrollo de vacunas para nuevos tipos de gripe puede llevar 18 meses o más.
Tdap
Esta vacuna protege contra el tétanos, la difteria y la tos ferina, que son infecciones bacterianas que se pueden prevenir con una vacuna. Por lo general, se administra a los 11 o 12 años. Si no la recibiste de niño, debes ponértela de adulto. Si eres familiar de alguien que está esperando un bebé, es importante que te pongas la vacuna Tdap antes de que nazca el bebé.
Td
Esta vacuna protege contra el tétanos y la difteria, que son infecciones bacterianas. Si te vacunaste de niño, necesitas una dosis de refuerzo cada 10 años. Si hace tiempo que no te vacunas, hazte una dosis de refuerzo si has sufrido una herida grave o sucia, o una quemadura. Todas las personas necesitan una dosis de refuerzo de Td cada 10 años.
Zóster
Esta vacuna protege contra el herpes zóster o culebrilla. Este virus provoca una erupción dolorosa que se manifiesta en forma de ampollas que aparecen en un lado del cuerpo. A menudo se presenta en la cara o el torso. Puede causar dolor a largo plazo, incluso después de que la erupción haya desaparecido.
Las personas mayores son las que corren mayor riesgo de contraer el virus. Los CDC recomiendan que los adultos de 50 años o más reciban dos dosis de la vacuna. Las dosis deben administrarse con un intervalo de entre 2 y 6 meses.
Vacuna conjugada contra el neumococo
Esta vacuna protege contra la neumonía. La neumonía es una infección bacteriana grave. Se transmite por contacto cercano de persona a persona. La infección es común en adultos.
Además de los niños, la vacuna neumococo adultos mayores o contra la neumonía es necesaria para personas de 50 años o más. Habla con tu médico sobre qué vacuna es la adecuada para ti. Tu médico también podría recomendarte que te vacunes si tienes una afección crónica, como diabetes o EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica).
VPH
Esta vacuna protege contra el virus del papiloma humano (VPH), que está asociado con el cáncer de cuello uterino. Las personas sexualmente activas corren el riesgo de contraer el VPH.
Esta vacuna se administra a pre adolescentes. Sin embargo, los adultos también pueden beneficiarse de recibirla más adelante en la vida. Requiere tres dosis. Si solo recibiste una o dos dosis cuando eras niño, aún necesitas la dosis final.
Meningocócica
Esta vacuna protege contra el meningococo. Esta infección bacteriana afecta las membranas que recubren el cerebro, la médula espinal y el torrente sanguíneo. Se transmite al toser, al besarse y al convivir en espacios reducidos. Tu médico te indicará si debes recibir esta vacuna.
Triple vírica (MMR)
Esta vacuna protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Los adultos nacidos después de 1957 que nunca se hayan vacunado, deben hacerlo.
Varicela
Esta vacuna protege contra la varicela. Los adultos que no hayan tenido varicela ni se hayan vacunado deben vacunarse.
Hepatitis A
Se trata de una infección hepática que es muy contagiosa y puede causar inflamación del hígado. Se transmite a través del contacto con las heces (caca). Los adultos que corren riesgo de contraer la infección deben vacunarse. Entre los factores de riesgo se incluyen:
- Vivir o viajar a regiones del mundo donde la infección es común
- La exposición a guarderías infantiles
- Vivir con alguien que tenga hepatitis A
Hepatitis B
Se trata de una infección del hígado que, si no se trata, puede provocar insuficiencia hepática, cáncer de hígado o cirrosis. Se transmite a través del contacto con sangre y fluidos corporales. Los adultos expuestos a ciertos factores de riesgo deben vacunarse. Entre los factores de riesgo se incluyen una o varias de estas condiciones:
- Trabajos que implican estar en contacto con personas infectadas,
- Diagnóstico de diabetes
- Enfermedad renal en etapa terminal
- Enfermedad hepática crónica
- Consumo de drogas
- Prácticas sexuales que aumentan el riesgo.
Hib
El Haemophilus influenzae tipo b (Hib) es una infección bacteriana. Afecta las membranas que recubren el cerebro y provoca meningitis. Los adultos con ciertos factores de riesgo deben vacunarse. Esto incluye a las personas con una o varias de estas condiciones:
- diagnóstico de anemia falciforme,
- VIH/SIDA,
- extirpación del bazo,
- trasplante de médula ósea
- tratamiento contra el cáncer.
Preguntas frecuentes sobre la vacunación en adultos
¿Cómo pago las vacunas?
La mayoría de los planes de seguro médico privados cubren el costo de las vacunas. Medicare y Medicaid cubren ciertas vacunas, entre ellas las de la gripe, la neumocócica y la hepatitis B. Otras partes de los planes pueden cubrir las vacunas contra el herpes zóster, la triple vírica (MMR) y la Tdap.
¿Debo vacunarme durante el embarazo?
Si estás embarazada, consulta con tu médico antes de recibir cualquier vacuna.
¿Puedo repetir vacunas?
Si no recuerdas qué vacunas te has puesto, pregúntale a tu médico si debes volver a vacunarte o si necesitas dosis de refuerzo.
¿Las vacunas tienen efectos secundarios?
La mayoría de las vacunas tienen pocos efectos secundarios. Aunque es posible que sientas un dolor leve y enrojecimiento cerca del lugar de la inyección. Los efectos negativos de las enfermedades en sí son mucho peores que los de la vacuna.
Aspectos a considerar
La mayoría de los planes de seguro médico privado cubren el costo de las vacunas. Medicare y Medicaid cubren ciertas vacunas, entre ellas las de la gripe, la neumocócica y la hepatitis B.
Otras partes de los planes pueden cubrir las vacunas contra el herpes zóster, la triple vírica (MMR) y la Tdap. Si estás embarazada, consulta con tu médico antes de recibir cualquier vacuna.
Si no recuerdas qué vacunas te has puesto, pregúntale a tu médico si debes repetir la vacuna o si necesitas dosis de refuerzo. La mayoría de las vacunas tienen pocos efectos secundarios.
Al vacunarte es posible que sientas un ligero dolor y enrojecimiento cerca del lugar de la inyección. Los efectos negativos de las enfermedades en sí son mucho peores que los de la vacuna.
Preguntas para hacerle a tu médico
- ¿Cómo puedo saber qué vacunas ya me he puesto?
- ¿Se puede determinar mediante un análisis de sangre si me he vacunado o si tengo anticuerpos contra ciertas enfermedades?
- Si tuve varicela de niño, ¿aún necesito la vacuna?
- Si tuve herpes zóster, ¿aún necesito la vacuna?
- ¿Es demasiado tarde para vacunarme después de haber estado expuesto a una enfermedad o infección?